Sanidad Militar

El concepto de Sanidad Militar y exclusión del sistema público de salud obedece a tiempos lejanos en los que los ciudadanos militares precisaban por la cuantía de los mismos disponer de un servicio exclusivo de atención primaria y hospitalaria en exclusividad que diese prioridad a los mismos para la rapida recuperación de las fuerzas. Dichos requisitos carecen hoy de sentido con un amplio, moderno y eficiente servicio de salud a nivel nacional. La existencia de un servicio sanitario propio solo odebece a la desplegabilidad de efectivos fuera de nuestras fronteras y a que dichos efectivos esten familiarizados con las enfermedades y sintomas propios de las fuerzas militares, pero que pudieran ser suplidos perfectamente por el sistema nacional de salud mediante una especialización MIR del sistema publico, ahorrandose los costes de infraestrructura de una red propia e individualizada que en el mejor de los casos e instalada en los acuartelamientos se limita a dar cumplimiento a los deseos de los cuadros de mando de cuestionar los criterios facultativos a la hora de expedir incapacidades temporales o limitaciones para el servicio. Enfrentando en muchas ocasiones la profesión médica a los intereses corporativos (Oficiales), sobre todo cuando hablamos de Juntas Medico Periciales, encargadas de valorar las minusvalias a la hora de repercutir pensiones compensatorias por la discapacidad sufrida casi siempre con una cuantía minusvalorada frente a la que otorgan los Centros Base de las Comunidades Autónomas.

Igualmente quedan mermadas sus capacidades de decisión, al arbitrio del Jefe de Unidad cuando cuestiona los informes medicos de profesionales o especialistas del propio sistema del ISFAS – Instituto Social de las Fuerzas Armadas y los intereses de la unidad, base u acuartelamiento de disponibilidad de efectivos.

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